Los bosques tropicales secos y su contribución al bienestar humano

Una vez leí un libro, trataba de la historia de un hombre, en realidad de muchos hombres, querían ser dueños y señores de una idea que tenía forma de tierra y de mar. El reto de sobrepasarse entre ellos terciaba con la naturaleza que, profunda e infranqueable, también les plantaba batalla. Un día, uno de esos hombres, en el pleno intento de superar a sus adversarios, decidió atravesar el profundo e inclemente bosque con la intención férrea de derrotar al rival más formidable de todos. Sufrió de la picazón de los mosquitos, de los cortes profundos de las espinas, del siseo de las culebras, del calor insoportable que le hervía la sangre y que lo empujaba a seguir adelante sin gota de agua que lo consolara. No tardó en caer en el desmayo, hundiéndose en el barro casi seco que mezclado con la resina de algunos árboles refrescó su cara hasta que la noche lo alcanzó, le mostró un cielo lleno de estrellas y un coro de las criaturas de la noche. El libro se llamaba la Tierra Pródiga de Agustín Yáñez y el formidable rival a vencer era el bosque tropical seco”.

En el texto introductorio, el lugar en el que el personaje se adentraba era un bosque magnífico pero las características de la vegetación y de los animales le dieron un aspecto tenebroso, muy al estilo de los cuentos de los hermanos Grimm. Sin embargo, los bosques tropicales secos no son tenebrosos, sino todo lo contrario. Hay quienes dirán que son lugares cautivantes y asombrosos por todo el potencial que tienen para aferrarse a la vida. Los bosques tropicales secos toman ese nombre porque las características ambientales son particularmente duras debido a la ausencia de agua de lluvia por largos periodos de tiempo durante el año. Esto lleva a la vegetación a sobrevivir con cantidades de agua muy restringidas, por lo cual tiene que adoptar estrategias que le permitan reducir la pérdida de ese elemento en el calor o en el frío intenso. Muchas de las plantas de los bosques secos son espinosas y con hojas pequeñas que pierden durante la temporada seca. Esta excelente estrategia le permite a la vegetación reducir el área de evapotranspiración y por lo tanto la pérdida de agua. Con tales características, si una persona ajena viera este bosque, la apariencia de la vegetación seca podría crearle la idea de que estos ecosistemas están inertes y entristecidos por la ausencia de la exuberancia verdosa que muestran otros lugares donde las lluvias son más frecuentes.

 

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Figura 1: El bosque tropical seco de Chamela Jalisco, México en la temporada seca (izquierda) y en la temporada lluviosa (derecha). Crédito: Diana A. Ahuatzin.

Para no desvalorizar a este ecosistema, es importante saber que en México el bosque tropical seco se extendió en la faja del Pacífico y en algunas regiones del Golfo cubriendo un área del tamaño de Francia hasta quedar reducido a solo el 10% de extensión original hoy en día. Aún con esta notable reducción de su tamaño, en el bosque tropical seco viven numerosas especies de plantas asociadas a ambientes de sequía extrema. Respecto a la fauna, son muchos los animales que se encuentran en el bosque tropical seco y más cuando la temporada de lluvias llega. La abundancia temporal de recursos sostiene la presencia de algunos grandes mamíferos como venados, tapires, zorros, pumas y jaguares; y numerosas especies de aves, reptiles, anfibios y artrópodos como mosquitos, escarabajos, alacranes, arañas y chinches solo por mencionar algunos. Incluso, la humedad temporal también permite el desarrollo de líquenes y de hongos que cubren rocas y cortezas de árboles recuperando los nutrientes de la materia en descomposición, donde las comunidades bacterianas y de otros microorganismos también juegan un papel ecológico clave.

 

Figura 2: Diferentes organismos de un ambiente de bosque subtropical seco en el Chaco, Argentina. A) Nido del pájaro boyero; B) Interacción de hormigas y flores; C) Araña; D) Musgos; E) Líquenes; F) Hongos de suelo; y G) Hongos de madera.

El suelo es otra de las características más importantes del bosque tropical seco. Su riqueza de nutrientes y su fisionomía han propiciado el establecimiento de zonas de producción agrícola y ganadera de gran magnitud. Muchas hectáreas del bosque tropical seco son reemplazadas por pastizales que abastecen de forraje al ganado. Sin embargo, con el aumento actual de la demanda de carne, leche y derivados, la explotación del ecosistema se ha intensificado trayendo consigo problemas ambientales que han encendido los focos de alarma de la sociedad interesada en la conservación de este bosque.

Los pasos para conservar y salvaguardar el bosque tropical seco deben dirigirse a reconocer su importancia, dignificando el ecosistema junto con todos los procesos que alberga. Estos ecosistemas no solo son el ambiente natural del que los humanos obtenemos diferentes beneficios directos. Hemos extraído alimento, material de curación y construcción a partir de los animales, plantas, hongos y otros organismos que viven en el bosque tropical seco. Estamos tan asociados a ellos que los beneficios provenientes de sus recursos nos han permitido crear culturas y tradiciones alrededor del mundo y a lo largo de la historia. Indirectamente, todas las especies de plantas resistentes a las sequías forman parte de un banco genético que renueva los bosques, evitando que el suelo quede desnudo. Con ello se asegura la disminución de sedimentos arrastrados por la lluvia hacia cuerpos de agua, la disminución de la temperatura del suelo y una barrera más contra las crecidas de los ríos.

Si bien, el pasaje del comienzo de este texto representa la cara de la historia en la que hemos visto a los bosques como rivales y no como aliados, no cabe duda de que los esfuerzos por proteger este ecosistema son más grandes aún. No hay contribución más grande de los bosques tropicales secos como su existencia misma. Como seres humanos no somos ajenos a disfrutarlos a pesar de lo duros que pueden ser durante una etapa del año. Son hogar y al mismo tiempo paisaje, son la inspiración de quien se atreve a conocerlos y son también el legado de siglos de lucha entre la lluvia y la sequía, resumidos en la resina del copal de las burseras.

 

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Figura 3: Paisaje de bosque subtropical seco y pastizal para ganadería en el Chaco argentino. Crédito: Juan J. Morales-Trejo.

Extractos de esta nota pueden ser leídos en el Diario de Xalapa y en el suplemento “Ciencia Hoy” del Instituto de Ecología A.C.

Autores del texto: Juan J. Morales-Trejo y Lucrecia Arellano. Adscritos al Instituto de Ecología, A.C. en Xalapa, Veracruz.

Bibliografía recomendada:

Balvanera, P. 2012. Los servicios ecosistémicos que ofrecen los bosques tropicales. Ecosistemas 21(1-2): 136-147. Disponible en:

https://www.revistaecosistemas.net/index.php/ecosistemas/article/download/33/29

Janzen, D. H. 1988. Tropical dry forests, the most endangered major tropical ecosystem. In Biodiversity, ed. E. O. Wilson, 130-137. Washington, DC: National Academies Press. Disponible en:

https://www.nap.edu/catalog/989/biodiversity

Yañez, A. 1960. La tierra pródiga. Fondo de Cultura Económica. México. 315 pp.

Apéndice:

Las imágenes de los organismos pueden ser visitadas y descargadas en la siguiente liga: https://www.inaturalist.org/observations/juan-mt

 

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe o más bien, cómo entendemos la fe?

Para llevar a cabo una actividad en la escuela que estoy impartiendo un curso actualmente, se me solicitó que los alumnos prepararan dicha actividad en torno al valor de la fe. Personalmente no sé si considerar a la fe como un valor. Así que quise retratar en un escrito corto una opinión. La cuál dejo aquí:

La palabra fe proviene del latín fides que puede traducirse como lealtad o confianza. Ha sido interpretada en diversas formas y las definiciones que circulan alrededor de la palabra se citan en las principales Academias de Lengua. Por ejemplo, la Real Academia de la Lengua Española la define en el sentido religioso (cristiano) como el asentimiento a la revelación de Dios. Dicha definición fue propuesta por la Iglesia. Sin embargo, en esta misma Academia otras definiciones pueden encontrarse, la más cercana a un valor moral es aquella que la define como la confianza o el buen concepto que se tiene de alguien o algo.

Coloquialmente la fe es definida como la creencia ciega sobre alguna persona o cosa. Siendo esta propuesta una interpretación controversial ya que implica la mutilación de la razón y el abandono de la voluntad. En 1997 el Biólogo Evolutivo Richard Dawkins escribió un ensayo titulado Is science a religion? (¿La ciencia es una religión?) donde utiliza esta definición para abrir paso a su ensayo, comenzando de la siguiente manera:

Es atractivo conferir un nivel apocalíptico a la amenaza que supone para la humanidad el virus del SIDA, la enfermedad de “las vacas locas”, entre otras. Sin embargo, creo que otro caso que también debe tomarse en cuenta es la fe como uno de los demonios más grandes del mundo, comparado al virus de la viruela pero más difícil de erradicar. La fe, que es la creencia en algo que no está basado en evidencia, es el principal vicio de la religión… Bien, la ciencia no es una religión y no solo se estrella contra la fe. Aunque tiene muchas virtudes de la religión, no tiene ninguno de sus vicios. La ciencia se basa sobre la evidencia verificable.

Una cita que puede agregarse a este fragmento del ensayo del Dr. Dawkins es la que el dramaturgo Víctor Hugo ha dejado para la posteridad:

Creer no constituye más que el segundo poder; querer es lo primero. Las montañas proverbiales que la fe mueve no son nada al lado de lo que hace la voluntad.

Ambos ejemplos dan cuenta de lo que puede llegar a costar las interpretaciones de la fe y más aún cuando se le ha conferido un sentido religioso. Si la fe es un valor humano se puede agregar al conjunto de virtudes cultivadas que las personas pueden mostrar ante la sociedad. Conocer los hechos u actos que devienen en diferentes resultados nos permite tener confianza de que algo puede o no suceder. La creencia ciega en las cosas (la fe coloquial) sigue siendo una trampa para todo aquel que se precie de tener raciocinio.

Es importante no olvidar que la interpretación de la fe ha llevado a cometer los más grandes crímenes en la historia de la humanidad (Las Guerras Santas o los ataques terroristas) bajo la etiqueta en el nombre de la fe. Lo cual es totalmente evidente que se ha alejado de lo que se define como un valor para convertirse en barbarie.

Referencias:

Definición de fe. Real Academia de la Lengua Española. Disponible en: http://dle.rae.es/?id=HhQFq5H|HhR0WJY

Dawkins, R. (1997). Is science a religión?. Disponible en: http://www.skeptical-science.com/essays/science-religion-richard-dawkins/

Frase célebre de Victor Hugo: La voluntad: Disponible en: http://www.omarmacias.com/frases-celebres/quote/creer-no-constituye-mas-que-el-segundo