¡Allá va el humano de las estrellas!

Suena increíble, y personalmente, maravilloso. Son tiempos tan interesantes, intensos y bellos los que se viven ahora. El lanzamiento al espacio de un automóvil de la marca Tesla es para mí bastante espectacular. Imaginen todas las posibilidades, cuánto ingenio y cuanta muestra de poder. Ver las animaciones del lanzamiento y seguir el lanzamiento real en vivo, así como acompañar al Starman es posible con poquito esfuerzo, vale la pena ser parte de ello. Ver cómo aterrizan los propulsores que ya no son desechables como los de hace unos años. Todo eso debe significar algo. Leía por ahí en Internet que ahora los viajes turísticos al espacio podrían no pasar de 500 mil dólares, cuando antes se pensaba que costarían al menos un millón, eso yo pensaba. Pasará en pocos años lo que sucedía con las computadoras, las USB o las memorias. Eran muy caras ¿y ahora? Todos tienen un al menos un celular. Creo que se podrá. Elon Musk tiene ideas interesantes.

Tengo que aceptar que estoy ansioso, quizá nuestra generación (la que vive en estos años) no pueda ver la Luna por fuera de la atmósfera terrestre pero quizá la que sigue sí. Ojalá que los viajes al espacio se hagan accesibles, que todo el esfuerzo permita poner en nuestras manos un poquito de polvo estelar, porque de eso estamos hechos. Tengo esperanzas en que podremos ver la Tierra en sanación desde el espacio por nosotros mismos y no huyendo de ella.

Mientras tanto, volteen y miren el cielo (sí, esa cosa azul, blanca o gris que tienen sobre su cabezota) y busquen porque ¡allá va el humano de las estrellas!

El internet y sus cosas

No me acuerdo si era el año 2013 o 2014 cuando ya me había convertido en un ferviente creyente (y evangelizador) de la tecnología cuando escuché de personas mayores que yo: “soy muy mala con estas cosas”, cuando de internet y sus aplicaciones se trataba. No tuvo que pasar mucho tiempo para que me diera cuenta de algo. En realidad, tanto adultos-adultos como adultos-jóvenes, no entendemos cómo usar el Internet.

Entender y saber no son cosas iguales pero no se excluyen. En nuestros tiempos (el apogeo millennial), son abrumadores los servicios al alcance de nuestras manos que nos facilitan tanto la vida que los aceptamos sin reparo. Otros, nos han permitido ser el centro de un mundo aparentemente pequeño. Y sin embargo, nos olvidamos de algo que las generaciones anteriores hacían (cuando estábamos en la inocente infancia de los 90): aprender a usar una herramienta y enseñar a sus descendientes la manipulación responsable y cuidadosa de alguna cosa (la licuadora, la estufa o los fósforos).

Con el internet, su expansión y diversificación, pasamos por encima del proceso que implicaba el que un adulto nos mostrara cómo usar algo y simplemente nos acercamos a encender fósforos dentro de un pajar para luego tirarlos al suelo. Nuestra generación (en mi opinión) se ha engañado creyendo que entiende Internet y sus “apps”. En realidad, muchos sabemos poco, otros nada. Y entre más sabemos (los que decimos que lo hacemos) más pereza nos causa saber porque nos estamos convirtiendo en una generación de infografías.

¿Cómo será nuestro futuro? El Internet ya se nos vino encima. Entendemos tan poco de éste ente tecnológico que podría atreverme a decir que ahora que esta red está superconectada, pronto será tan compleja como la vida misma, dejándonos muy al margen de saber lo que significa Internet como herramienta. La generación que dice entenderla, no la entiende. La generación de atrás avanza con una venda en los ojos confiando en sus hijas e hijos. Y la nueva generación, algunos opinan que solo viene a presionar botones.

En esta opinión no hablo ni me acerco a las cosas de la paranoia (que no debería tratarse como tal) habitual de la privacidad o la libertad, sino a algo en esencia más importante: ¿estamos listos para una herramienta de tamaño semejante? Yo considero que no, pero podríamos estarlo. A menos que seamos incendiarios, creo que muchos aún reparamos en el peligro que supone encender fósforos y tirarlos en un pajar (lleno de paja seca, por si no estaba claro).

Bueno. Ahora, ¿cómo subo esto a mi Twitter…? Oh, ¡ya vi cómo…!

Bienvenido a Xalapa

En mi primera entrada al blog de Open Street Maps describo lo que significa desde una perspectiva personal el mapeo de un lugar; así como la actualización de puntos de referencia que puedan ser utilizados por todas las personas.

Xalapa dice “Hola” de muchas maneras.

Llevo pocos días en la ciudad y comienzo a acostumbrarme. Veo las rutas posibles para ir a la escuela a bordo de mi bicicleta (debería ponerle un nombre) y salir al Centro ya no me preocupa, estoy aprendiendo a ubicar atajos y puntos de referencia. Por ejemplo, el día de ayer, buscaba un lugar para inflar una de mis llantas (curiosamente aquí parece que no abundan las gasolineras como en Puebla) y eso me llevó a conocer a una buena persona que tiene su taller cerca de Los Lagos, quién me dio muchos puntos de referencia para algunos lugares que buscaba, y que después de un rato me recomendó un punto de encuentro para salir a “rodar” con otros ciclistas en la noche.

Physis Ciclovida

Tomando en cuenta el consejo del buen hombre del taller de bicicletas y puesto mi ánimo de aventura a prueba de lluvia, decidí buscar el lugar exacto de reunión y acabé yendo muy lejos para encontrar a estos ciclistas. Ahí me enteré de que existen otros puntos de encuentro y parece que escogí al grupo más lejano de casa. En fin, ya estaba ahí, era hora de rodar… otra vez. Diferencias por todos lados, los ciclistas son buenas personas, solo que deberían recordar que para moverse sobre la calle se necesita disciplina. Esta es necesaria cuando lo que tenemos por enfrente es automovilistas que aún se resisten por compartir el espacio vial con nosotros. ¡Por favor, amigo “bloqueador”, no circules en la banqueta, esa es la zona del peatón por excelencia! Ya iremos viendo como ayudar a mejorar esas rodadas para hacer más seguros los viajes para todos.

Calor

¿En qué ciudad de México “no hace calor”? Al menos una vez al año en cada una, estoy seguro (dejen checar el libro de González-Medrano…) y Xalapunki (como dice mi Sensei) no es la excepción, no es nada para ponerse a llorar, es agradable. Cuando venga el frío también lo será.

Casa-Hogar

Los elementos que componen una casa considero que principalmente son las paredes, techo y un lugar para entrar. Este lugar ahora es mi hogar. Agradable, cómodo, tranquilo y hace sentir bien. Con una buena previsión todo ha salido bien y puedo decir que estoy prácticamente listo para comenzar con los cursos del Posgrado. ¿Por qué casi? Bueno, debido al ajetreo de los meses pasados, es increíble como el tiempo para hacer cosas se reduce. Uno debe aprender a dar prioridades a las cosas. Cuestión de madurar. Así que, nada más entregue mis últimos pendientes a Puebla, estaré totalmente listo para la nueva rutina.

Desde Xalapa, Juan.

Pd. Para espabilar un poco, pues capturé esto con mi móvil ↓

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Acto sin reservas

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe o más bien, cómo entendemos la fe?

Para llevar a cabo una actividad en la escuela que estoy impartiendo un curso actualmente, se me solicitó que los alumnos prepararan dicha actividad en torno al valor de la fe. Personalmente no sé si considerar a la fe como un valor. Así que quise retratar en un escrito corto una opinión. La cuál dejo aquí:

La palabra fe proviene del latín fides que puede traducirse como lealtad o confianza. Ha sido interpretada en diversas formas y las definiciones que circulan alrededor de la palabra se citan en las principales Academias de Lengua. Por ejemplo, la Real Academia de la Lengua Española la define en el sentido religioso (cristiano) como el asentimiento a la revelación de Dios. Dicha definición fue propuesta por la Iglesia. Sin embargo, en esta misma Academia otras definiciones pueden encontrarse, la más cercana a un valor moral es aquella que la define como la confianza o el buen concepto que se tiene de alguien o algo.

Coloquialmente la fe es definida como la creencia ciega sobre alguna persona o cosa. Siendo esta propuesta una interpretación controversial ya que implica la mutilación de la razón y el abandono de la voluntad. En 1997 el Biólogo Evolutivo Richard Dawkins escribió un ensayo titulado Is science a religion? (¿La ciencia es una religión?) donde utiliza esta definición para abrir paso a su ensayo, comenzando de la siguiente manera:

Es atractivo conferir un nivel apocalíptico a la amenaza que supone para la humanidad el virus del SIDA, la enfermedad de “las vacas locas”, entre otras. Sin embargo, creo que otro caso que también debe tomarse en cuenta es la fe como uno de los demonios más grandes del mundo, comparado al virus de la viruela pero más difícil de erradicar. La fe, que es la creencia en algo que no está basado en evidencia, es el principal vicio de la religión… Bien, la ciencia no es una religión y no solo se estrella contra la fe. Aunque tiene muchas virtudes de la religión, no tiene ninguno de sus vicios. La ciencia se basa sobre la evidencia verificable.

Una cita que puede agregarse a este fragmento del ensayo del Dr. Dawkins es la que el dramaturgo Víctor Hugo ha dejado para la posteridad:

Creer no constituye más que el segundo poder; querer es lo primero. Las montañas proverbiales que la fe mueve no son nada al lado de lo que hace la voluntad.

Ambos ejemplos dan cuenta de lo que puede llegar a costar las interpretaciones de la fe y más aún cuando se le ha conferido un sentido religioso. Si la fe es un valor humano se puede agregar al conjunto de virtudes cultivadas que las personas pueden mostrar ante la sociedad. Conocer los hechos u actos que devienen en diferentes resultados nos permite tener confianza de que algo puede o no suceder. La creencia ciega en las cosas (la fe coloquial) sigue siendo una trampa para todo aquel que se precie de tener raciocinio.

Es importante no olvidar que la interpretación de la fe ha llevado a cometer los más grandes crímenes en la historia de la humanidad (Las Guerras Santas o los ataques terroristas) bajo la etiqueta en el nombre de la fe. Lo cual es totalmente evidente que se ha alejado de lo que se define como un valor para convertirse en barbarie.

Referencias:

Definición de fe. Real Academia de la Lengua Española. Disponible en: http://dle.rae.es/?id=HhQFq5H|HhR0WJY

Dawkins, R. (1997). Is science a religión?. Disponible en: http://www.skeptical-science.com/essays/science-religion-richard-dawkins/

Frase célebre de Victor Hugo: La voluntad: Disponible en: http://www.omarmacias.com/frases-celebres/quote/creer-no-constituye-mas-que-el-segundo