Plantas y escarabajos: una historia sobre la dispersión de las semillas

Las plantas son organismos que forman parte de nuestro entorno diario. Algunas de ellas atraviesan tres diferentes estados de desarrollo: semilla, plántula y adulto. Durante el tiempo que pasan como semillas y plántulas es necesario que las condiciones del ambiente en el que están sean óptimas para poder desarrollarse y no morir. La semilla necesita de luz solar, de humedad y de los nutrientes que provee el suelo para germinar. Sin embargo, cuando las semillas quedan bajo la sombra de la planta madre, los recursos disponibles podrían ser limitados poniendo en peligro su crecimiento. Es entonces cuando se requiere de un mecanismo natural que aleje las semillas del punto de origen y les pueda proveer de una mejor oportunidad para establecerse en otro lugar; a este mecanismo se le conoce como dispersión.

Para que una semilla pueda ser dispersada necesita ser transportada por algún animal (zoocoria) o un agente abiótico (como el viento o el agua). En algunos casos las semillas están alojadas dentro de frutos que pueden funcionar como recompensa para el animal que al comerlo también ingerirá la semillas y posteriormente las depositará en otro lugar al defecar (dispersión primaria). Para entonces, aunque las semillas hayan sido alejadas lo suficiente de la planta madre, aún podrían estar en peligro de no germinar por haber quedado expuestas a depredadores o a las condiciones adversas del ambiente. Sin embargo, esta situación cambia cuando otros organismos, como los escarabajos, entran en escena; ya que, al realizar sus actividades, mueven involuntariamente las semillas hacia otros micrositios que podrían ser lugares más favorables para su germinación (dispersión secundaria).

esc-rodador
Escarabajo rodador de estiércol

Algunos escarabajos usan el estiércol de los animales dispersores de semillas como alimento y también como sitio de crianza. Cuando el escarabajo utiliza el material de la excreta, muchas veces las semillas que podrían estar contenidas ahí son enterradas o movidas sobre el suelo para enterrarlas posteriormente junto con el estiércol, alejándolas del primer punto de deposición. El comportamiento de estos insectos parece ofrecer a las semillas la ventaja de ser alejadas de la superficie unos pocos centímetros, suponiendo esto una mejor oportunidad de germinar por estar en un micrositio más favorable; al tiempo que se reduce la posibilidad de morir por depredación o por permanecer dentro del mojón de estiércol en el momento en que este se deseque en ausencia de removedores naturales. Sin embargo, a veces la ayuda de los escarabajos no parece realmente una ventaja. Algunas semillas necesitan estar a una profundidad óptima para poder germinar y alcanzar la superficie, si la semilla es enterrada muy profundo podría germinar, pero nunca emerger hacia el exterior del suelo y morir. En otros casos, la semilla podría quedar totalmente expuesta a la intemperie mientras el escarabajo mueve la porción de estiércol lejos de la excreta, dejando a la semilla expuesta y vulnerable sobre el terreno.

En condiciones naturales, la dispersión de semillas sigue un modelo muy similar al explicado anteriormente considerando a la fauna nativa y sus interacciones. Sin embargo, el modelo de dispersión anterior también puede ser planteado para las zonas ganaderas donde la fauna silvestre dispersora ha sido reemplazada principalmente por vacas. Si bien, esta actividad económica ha presentado un efecto negativo para los ecosistemas, también podría ser visto como una oportunidad para realizar estudios sobre los procesos de la sucesión ecológica en diferentes ambientes como por ejemplo, el bosque tropical seco. Según este contexto, el establecimiento de plántulas podría ser favorecido por las vacas, cuando éstas defecan su estiércol junto con las semillas que ingirieron mientras atravesaban de los bosques secundarios y los barbechos hacia el campo abierto, y por los escarabajos cuando funcionan como removedores de esas mismas semillas. Además, es importante puntualizar la relación entre el ganado, los escarabajos y la regeneración del bosque, pues es probable que especies de alto valor forrajero, como el huizache (Acacia pennatula) y el guácimo (Guazuma ulmifolia), estén siendo favorecidas por las interacciones establecidas entre estos tres protagonistas.

Autores: Juan J. Morales-Trejo y Lucrecia Arellano

Red de Ecoetología del Instituto de Ecología A.C. Xalapa, Veracruz

Esta nota fue publicada por primera vez en el suplemento InVivo de la sección de cultura del Diario Xalapa el 28 de noviembre de 2016

 

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