Del Fuego y el Agua nació la Luz

Producto de mi imaginación son las siguientes letras que les escribo. Pueden leerlas en silencio total y viendo el video de la Convección de Rayleigh-Bernard, o también pueden agregar la siguiente melodía. Recomiendo que arranquen los videos al mismo tiempo y lean tranquilamente, espero que el efecto si no igual, nos acerque los corazones.

Del Fuego y el Agua nació la Luz

En un principio Agua y Fuego vivieron lejos uno del otro.
Se veían mutuamente pero no pasaba nada.
Anhelantes de una visión traída del algún eco,
quisieron crear el Algo.

Entre ellos, su sabios sacrificaron la paz por la destrucción
y con ello la bienvenida a la creación.
Eligiéronse las huestes creadoras más fuertes, las más fieras
y ataviadas de hojas resplandecientes, bellas,
partieron persiguiendo el no nacido ocaso.

En el día cero corrieron de cada línea en la vanguardia.
Algunas más bravas que otras.
Las más decididas doblaban el espacio y el tiempo,
y cual sirenas se sumergían en el crepitar de la turbulencia.

El Creador Fuego y la Creadora Agua finalmente se tocaron.
El embate los llevó a una danza fugaz infinita
de la que iban y venían mientras ahogados eran sus abrazos.

Cuando crearon el Algo,
le llamaron la Primera Progenie,
esta era fiera y fuerte, más que los Creadores.

Había Progenie fuerte y cálida.
Había Progenie fuerte y fría.
Vivían en la vorágine interminable de los creadores.
Y también crearon sus propios Algos.

La Progenie vomitó más Progenie,
pero no era si misma,
era diferente, era el nacimiento de la Luz.

Ella era más fuerte pero tan abundante
que cuando los Creadores la encontraban,
la comían y la devolvían como nueva Progenie.

En esta danza infinita bailaban el Creador Fuego y la Creadora Agua,
y así veían a su creación,
y así veían su tribulación
y volvían a mezclarse en la Creación.

Esta los llevaba del principio de la nada
al principio de la nada en el infinito
mientras la Progenie continuaba el parto de la Luz.

Ensenada, Baja California, septiembre de 2018.
Para todos ustedes que la vieron ser.
Juan Mt

El león de las hormigas

Es medio día, el sol está en el cenit y bajo la mezquitera impera el silencio y la tranquilidad con que el aire caliente circula entre los arbustos y acaricia sus hojas. Muy a ras del suelo y entre algunos nopales, las hormigas presurosas recolectan víveres para las crías que impacientes esperan en casa. Un poco más allá, entre la arena suelta del terreno, otro insecto está a la espera de su regreso. Ha cavado perfectos embudos en diferentes partes del suelo y abajo, en el fondo de ese pequeño precipicio, un par de mandíbulas dentadas es lo único que parece quedar al descubierto.

Le conocen como un depredador de hormigas ya que sus presas probablemente solo lo verán una vez y nada más. Ha desarrollado una estrategia casi única para capturar a los insectos que con un paso en falso se irán al fondo de una trampa que dificultará su escape. Las mandíbulas del fondo se convertirán en una maquinaria de asedio que lanzará granos de arena para dificultar la salida de la desafortunada presa, la cual, en cada intento de escape terminará yéndose al fondo hasta que las mandíbulas la atrapen y la lleven bajo la tierra para no salir jamás.

La parte más interesante de esta trágica historia es que este depredador no será fácil de abatir por el hambre o las condiciones ambientales que le provean de recursos. Podrá pasar hasta tres meses sin alimento y de dos a tres años como una larva, que después de pasar por tres tamaños diferentes, se convertirá en una pupa redonda y suave, apenas recubierta de la misma arena que le sirvió de material de emboscada. El adulto, un bello insecto alado con antenas un poco más largas a su cabeza y muy parecido a una libélula, vivirá unas cuantas semanas, inofensivo, solo para encontrar una pareja sexual con la que perpetuará la historia de vida de los mirmeleóntidos. Ese peculiar y casi enigmático grupo de neurópteros que existen en casi todos los ambientes del mundo.

Los bosques tropicales secos y su contribución al bienestar humano

Una vez leí un libro, trataba de la historia de un hombre, en realidad de muchos hombres, querían ser dueños y señores de una idea que tenía forma de tierra y de mar. El reto de sobrepasarse entre ellos terciaba con la naturaleza que, profunda e infranqueable, también les plantaba batalla. Un día, uno de esos hombres, en el pleno intento de superar a sus adversarios, decidió atravesar el profundo e inclemente bosque con la intención férrea de derrotar al rival más formidable de todos. Sufrió de la picazón de los mosquitos, de los cortes profundos de las espinas, del siseo de las culebras, del calor insoportable que le hervía la sangre y que lo empujaba a seguir adelante sin gota de agua que lo consolara. No tardó en caer en el desmayo, hundiéndose en el barro casi seco que mezclado con la resina de algunos árboles refrescó su cara hasta que la noche lo alcanzó, le mostró un cielo lleno de estrellas y un coro de las criaturas de la noche. El libro se llamaba la Tierra Pródiga de Agustín Yáñez y el formidable rival a vencer era el bosque tropical seco”.

En el texto introductorio, el lugar en el que el personaje se adentraba era un bosque magnífico pero las características de la vegetación y de los animales le dieron un aspecto tenebroso, muy al estilo de los cuentos de los hermanos Grimm. Sin embargo, los bosques tropicales secos no son tenebrosos, sino todo lo contrario. Hay quienes dirán que son lugares cautivantes y asombrosos por todo el potencial que tienen para aferrarse a la vida. Los bosques tropicales secos toman ese nombre porque las características ambientales son particularmente duras debido a la ausencia de agua de lluvia por largos periodos de tiempo durante el año. Esto lleva a la vegetación a sobrevivir con cantidades de agua muy restringidas, por lo cual tiene que adoptar estrategias que le permitan reducir la pérdida de ese elemento en el calor o en el frío intenso. Muchas de las plantas de los bosques secos son espinosas y con hojas pequeñas que pierden durante la temporada seca. Esta excelente estrategia le permite a la vegetación reducir el área de evapotranspiración y por lo tanto la pérdida de agua. Con tales características, si una persona ajena viera este bosque, la apariencia de la vegetación seca podría crearle la idea de que estos ecosistemas están inertes y entristecidos por la ausencia de la exuberancia verdosa que muestran otros lugares donde las lluvias son más frecuentes.

 

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Figura 1: El bosque tropical seco de Chamela Jalisco, México en la temporada seca (izquierda) y en la temporada lluviosa (derecha). Crédito: Diana A. Ahuatzin.

Para no desvalorizar a este ecosistema, es importante saber que en México el bosque tropical seco se extendió en la faja del Pacífico y en algunas regiones del Golfo cubriendo un área del tamaño de Francia hasta quedar reducido a solo el 10% de extensión original hoy en día. Aún con esta notable reducción de su tamaño, en el bosque tropical seco viven numerosas especies de plantas asociadas a ambientes de sequía extrema. Respecto a la fauna, son muchos los animales que se encuentran en el bosque tropical seco y más cuando la temporada de lluvias llega. La abundancia temporal de recursos sostiene la presencia de algunos grandes mamíferos como venados, tapires, zorros, pumas y jaguares; y numerosas especies de aves, reptiles, anfibios y artrópodos como mosquitos, escarabajos, alacranes, arañas y chinches solo por mencionar algunos. Incluso, la humedad temporal también permite el desarrollo de líquenes y de hongos que cubren rocas y cortezas de árboles recuperando los nutrientes de la materia en descomposición, donde las comunidades bacterianas y de otros microorganismos también juegan un papel ecológico clave.

 

Figura 2: Diferentes organismos de un ambiente de bosque subtropical seco en el Chaco, Argentina. A) Nido del pájaro boyero; B) Interacción de hormigas y flores; C) Araña; D) Musgos; E) Líquenes; F) Hongos de suelo; y G) Hongos de madera.

El suelo es otra de las características más importantes del bosque tropical seco. Su riqueza de nutrientes y su fisionomía han propiciado el establecimiento de zonas de producción agrícola y ganadera de gran magnitud. Muchas hectáreas del bosque tropical seco son reemplazadas por pastizales que abastecen de forraje al ganado. Sin embargo, con el aumento actual de la demanda de carne, leche y derivados, la explotación del ecosistema se ha intensificado trayendo consigo problemas ambientales que han encendido los focos de alarma de la sociedad interesada en la conservación de este bosque.

Los pasos para conservar y salvaguardar el bosque tropical seco deben dirigirse a reconocer su importancia, dignificando el ecosistema junto con todos los procesos que alberga. Estos ecosistemas no solo son el ambiente natural del que los humanos obtenemos diferentes beneficios directos. Hemos extraído alimento, material de curación y construcción a partir de los animales, plantas, hongos y otros organismos que viven en el bosque tropical seco. Estamos tan asociados a ellos que los beneficios provenientes de sus recursos nos han permitido crear culturas y tradiciones alrededor del mundo y a lo largo de la historia. Indirectamente, todas las especies de plantas resistentes a las sequías forman parte de un banco genético que renueva los bosques, evitando que el suelo quede desnudo. Con ello se asegura la disminución de sedimentos arrastrados por la lluvia hacia cuerpos de agua, la disminución de la temperatura del suelo y una barrera más contra las crecidas de los ríos.

Si bien, el pasaje del comienzo de este texto representa la cara de la historia en la que hemos visto a los bosques como rivales y no como aliados, no cabe duda de que los esfuerzos por proteger este ecosistema son más grandes aún. No hay contribución más grande de los bosques tropicales secos como su existencia misma. Como seres humanos no somos ajenos a disfrutarlos a pesar de lo duros que pueden ser durante una etapa del año. Son hogar y al mismo tiempo paisaje, son la inspiración de quien se atreve a conocerlos y son también el legado de siglos de lucha entre la lluvia y la sequía, resumidos en la resina del copal de las burseras.

 

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Figura 3: Paisaje de bosque subtropical seco y pastizal para ganadería en el Chaco argentino. Crédito: Juan J. Morales-Trejo.

Extractos de esta nota pueden ser leídos en el Diario de Xalapa y en el suplemento “Ciencia Hoy” del Instituto de Ecología A.C.

Autores del texto: Juan J. Morales-Trejo y Lucrecia Arellano. Adscritos al Instituto de Ecología, A.C. en Xalapa, Veracruz.

Bibliografía recomendada:

Balvanera, P. 2012. Los servicios ecosistémicos que ofrecen los bosques tropicales. Ecosistemas 21(1-2): 136-147. Disponible en:

https://www.revistaecosistemas.net/index.php/ecosistemas/article/download/33/29

Janzen, D. H. 1988. Tropical dry forests, the most endangered major tropical ecosystem. In Biodiversity, ed. E. O. Wilson, 130-137. Washington, DC: National Academies Press. Disponible en:

https://www.nap.edu/catalog/989/biodiversity

Yañez, A. 1960. La tierra pródiga. Fondo de Cultura Económica. México. 315 pp.

Apéndice:

Las imágenes de los organismos pueden ser visitadas y descargadas en la siguiente liga: https://www.inaturalist.org/observations/juan-mt

 

¡Allá va el humano de las estrellas!

Suena increíble, y personalmente, maravilloso. Son tiempos tan interesantes, intensos y bellos los que se viven ahora. El lanzamiento al espacio de un automóvil de la marca Tesla es para mí bastante espectacular. Imaginen todas las posibilidades, cuánto ingenio y cuanta muestra de poder. Ver las animaciones del lanzamiento y seguir el lanzamiento real en vivo, así como acompañar al Starman es posible con poquito esfuerzo, vale la pena ser parte de ello. Ver cómo aterrizan los propulsores que ya no son desechables como los de hace unos años. Todo eso debe significar algo. Leía por ahí en Internet que ahora los viajes turísticos al espacio podrían no pasar de 500 mil dólares, cuando antes se pensaba que costarían al menos un millón, eso yo pensaba. Pasará en pocos años lo que sucedía con las computadoras, las USB o las memorias. Eran muy caras ¿y ahora? Todos tienen un al menos un celular. Creo que se podrá. Elon Musk tiene ideas interesantes.

Tengo que aceptar que estoy ansioso, quizá nuestra generación (la que vive en estos años) no pueda ver la Luna por fuera de la atmósfera terrestre pero quizá la que sigue sí. Ojalá que los viajes al espacio se hagan accesibles, que todo el esfuerzo permita poner en nuestras manos un poquito de polvo estelar, porque de eso estamos hechos. Tengo esperanzas en que podremos ver la Tierra en sanación desde el espacio por nosotros mismos y no huyendo de ella.

Mientras tanto, volteen y miren el cielo (sí, esa cosa azul, blanca o gris que tienen sobre su cabezota) y busquen porque ¡allá va el humano de las estrellas!

Él, Indio

El indio caminaba a paso severo sobre la pedregosa vereda. Ni la oscuridad de la noche ni lo agreste del camino parecían inquietar su andar. Solo el arado de las estrellas le acompañaba en su jornada. Cuando llegó a su jacalito, se fue directo al fogón y le sopló un poquito. Sacó del morral unas cinco tortillas y las acomodó en las brasas. De la olla que estaba junto, cuchareó los últimos frijoles con el caldo epazotado y se los echó en una jícara de barro. Volvió a meter la mano en el morral y buscó el par de chiles verdes que se hallaban descolados en el fondo, después se sentó en su tronco de madera frente al fogón. El indio comió sin prisa. Con mucho sosiego sorbió los frijoles ayudándose de las tortillas mientras masticaba chiles. El suave destello rojizo de las brasitas acompañaba la penumbra de su cena y le atoraba la mirada entre cada masticada. Cuando terminó, se quitó el morral y lo colgó en un palo. Después jaló el petate que estaba enrollado todavía en el rincón, quitó el tronco y en su lugar acomodó su cama. Cuando se acostó lo hizo mirando el cielo de su humilde casa, cruzó su brazos tostados por el sol e hizo algo que hacía tiempo que no hacía. Rezó a su Padre Todopoderoso calladito y con fe mientras unas tristísimas y cálidas lágrimas se le escapaban por el rabillo de sus ojos para ir a perderse entre las orejas y su cabello. Así lo agarró primero el sueño, luego el frío y después, quién sabe.

Juan Mt

Yucatán, enero de 2018

Plantas y escarabajos: una historia sobre la dispersión de las semillas

Las plantas son organismos que forman parte de nuestro entorno diario. Algunas de ellas atraviesan tres diferentes estados de desarrollo: semilla, plántula y adulto. Durante el tiempo que pasan como semillas y plántulas es necesario que las condiciones del ambiente en el que están sean óptimas para poder desarrollarse y no morir. La semilla necesita de luz solar, de humedad y de los nutrientes que provee el suelo para germinar. Sin embargo, cuando las semillas quedan bajo la sombra de la planta madre, los recursos disponibles podrían ser limitados poniendo en peligro su crecimiento. Es entonces cuando se requiere de un mecanismo natural que aleje las semillas del punto de origen y les pueda proveer de una mejor oportunidad para establecerse en otro lugar; a este mecanismo se le conoce como dispersión.

Para que una semilla pueda ser dispersada necesita ser transportada por algún animal (zoocoria) o un agente abiótico (como el viento o el agua). En algunos casos las semillas están alojadas dentro de frutos que pueden funcionar como recompensa para el animal que al comerlo también ingerirá la semillas y posteriormente las depositará en otro lugar al defecar (dispersión primaria). Para entonces, aunque las semillas hayan sido alejadas lo suficiente de la planta madre, aún podrían estar en peligro de no germinar por haber quedado expuestas a depredadores o a las condiciones adversas del ambiente. Sin embargo, esta situación cambia cuando otros organismos, como los escarabajos, entran en escena; ya que, al realizar sus actividades, mueven involuntariamente las semillas hacia otros micrositios que podrían ser lugares más favorables para su germinación (dispersión secundaria).

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Escarabajo rodador de estiércol

Algunos escarabajos usan el estiércol de los animales dispersores de semillas como alimento y también como sitio de crianza. Cuando el escarabajo utiliza el material de la excreta, muchas veces las semillas que podrían estar contenidas ahí son enterradas o movidas sobre el suelo para enterrarlas posteriormente junto con el estiércol, alejándolas del primer punto de deposición. El comportamiento de estos insectos parece ofrecer a las semillas la ventaja de ser alejadas de la superficie unos pocos centímetros, suponiendo esto una mejor oportunidad de germinar por estar en un micrositio más favorable; al tiempo que se reduce la posibilidad de morir por depredación o por permanecer dentro del mojón de estiércol en el momento en que este se deseque en ausencia de removedores naturales. Sin embargo, a veces la ayuda de los escarabajos no parece realmente una ventaja. Algunas semillas necesitan estar a una profundidad óptima para poder germinar y alcanzar la superficie, si la semilla es enterrada muy profundo podría germinar, pero nunca emerger hacia el exterior del suelo y morir. En otros casos, la semilla podría quedar totalmente expuesta a la intemperie mientras el escarabajo mueve la porción de estiércol lejos de la excreta, dejando a la semilla expuesta y vulnerable sobre el terreno.

En condiciones naturales, la dispersión de semillas sigue un modelo muy similar al explicado anteriormente considerando a la fauna nativa y sus interacciones. Sin embargo, el modelo de dispersión anterior también puede ser planteado para las zonas ganaderas donde la fauna silvestre dispersora ha sido reemplazada principalmente por vacas. Si bien, esta actividad económica ha presentado un efecto negativo para los ecosistemas, también podría ser visto como una oportunidad para realizar estudios sobre los procesos de la sucesión ecológica en diferentes ambientes como por ejemplo, el bosque tropical seco. Según este contexto, el establecimiento de plántulas podría ser favorecido por las vacas, cuando éstas defecan su estiércol junto con las semillas que ingirieron mientras atravesaban de los bosques secundarios y los barbechos hacia el campo abierto, y por los escarabajos cuando funcionan como removedores de esas mismas semillas. Además, es importante puntualizar la relación entre el ganado, los escarabajos y la regeneración del bosque, pues es probable que especies de alto valor forrajero, como el huizache (Acacia pennatula) y el guácimo (Guazuma ulmifolia), estén siendo favorecidas por las interacciones establecidas entre estos tres protagonistas.

Autores: Juan J. Morales-Trejo y Lucrecia Arellano

Red de Ecoetología del Instituto de Ecología A.C. Xalapa, Veracruz

Esta nota fue publicada por primera vez en el suplemento InVivo de la sección de cultura del Diario Xalapa el 28 de noviembre de 2016

 

El internet y sus cosas

No me acuerdo si era el año 2013 o 2014 cuando ya me había convertido en un ferviente creyente (y evangelizador) de la tecnología cuando escuché de personas mayores que yo: “soy muy mala con estas cosas”, cuando de internet y sus aplicaciones se trataba. No tuvo que pasar mucho tiempo para que me diera cuenta de algo. En realidad, tanto adultos-adultos como adultos-jóvenes, no entendemos cómo usar el Internet.

Entender y saber no son cosas iguales pero no se excluyen. En nuestros tiempos (el apogeo millennial), son abrumadores los servicios al alcance de nuestras manos que nos facilitan tanto la vida que los aceptamos sin reparo. Otros, nos han permitido ser el centro de un mundo aparentemente pequeño. Y sin embargo, nos olvidamos de algo que las generaciones anteriores hacían (cuando estábamos en la inocente infancia de los 90): aprender a usar una herramienta y enseñar a sus descendientes la manipulación responsable y cuidadosa de alguna cosa (la licuadora, la estufa o los fósforos).

Con el internet, su expansión y diversificación, pasamos por encima del proceso que implicaba el que un adulto nos mostrara cómo usar algo y simplemente nos acercamos a encender fósforos dentro de un pajar para luego tirarlos al suelo. Nuestra generación (en mi opinión) se ha engañado creyendo que entiende Internet y sus “apps”. En realidad, muchos sabemos poco, otros nada. Y entre más sabemos (los que decimos que lo hacemos) más pereza nos causa saber porque nos estamos convirtiendo en una generación de infografías.

¿Cómo será nuestro futuro? El Internet ya se nos vino encima. Entendemos tan poco de éste ente tecnológico que podría atreverme a decir que ahora que esta red está superconectada, pronto será tan compleja como la vida misma, dejándonos muy al margen de saber lo que significa Internet como herramienta. La generación que dice entenderla, no la entiende. La generación de atrás avanza con una venda en los ojos confiando en sus hijas e hijos. Y la nueva generación, algunos opinan que solo viene a presionar botones.

En esta opinión no hablo ni me acerco a las cosas de la paranoia (que no debería tratarse como tal) habitual de la privacidad o la libertad, sino a algo en esencia más importante: ¿estamos listos para una herramienta de tamaño semejante? Yo considero que no, pero podríamos estarlo. A menos que seamos incendiarios, creo que muchos aún reparamos en el peligro que supone encender fósforos y tirarlos en un pajar (lleno de paja seca, por si no estaba claro).

Bueno. Ahora, ¿cómo subo esto a mi Twitter…? Oh, ¡ya vi cómo…!